Los investigadores y las empresas llevan mucho tiempo trabajando en películas alimentarias comestibles y rentables capaces de combatir el desperdicio de alimentos y la contaminación plástica. Un equipo acaba de dar un nuevo paso al ofrecer una película natural a base de algas.

Comestible, eficaz y biodegradable

Un equipo internacional de investigadores anuncia que han desarrollado un nuevo tipo de película alimentaria comestible y biodegradable (en agua en unas horas), hecha de ingredientes naturales. Para ello, se basaron en alginato de sodio refinado de diferentes especies de algas pardas muy conocidas, como las algas gigantes Macrocystis pyrifera y Ascophyllum nodosum. Estas especies ya se utilizan en muchas industrias (fertilizantes, textiles o productos farmacéuticos).

El alginato de sodio es una macromolécula de carbohidrato que presenta propiedades potenciales de formación de película tras la hidrólisis. Estas moléculas se reticularon con un ácido ferúlico (un antioxidante natural) que, según el equipo, hace que la película no solo sea fuerte, sino también homogénea y más rígida.

“Los alimentos se mantienen frescos por más tiempo debido a los componentes antioxidantes que ralentizan los procesos de oxidación”, confirma Grigory Zyryanov de la Universidad Federal de los Urales. “Además, podemos agregar otros ingredientes, como ajo, cúrcuma y jengibre, conocidos por sus compuestos que pueden prevenir la propagación de virus”..

Según los autores, no se necesita ningún equipo especial para producir estas películas a gran escala. “Pueden producirse en una planta de producción de polímeros”, continúa Grigory Zyryanov. “La única condición es que debe cumplir con los estándares que se aplican a la producción de alimentos. Si hay una fuente inagotable de algas cerca (es decir, el océano), será bastante fácil producirlas “.

pelicula alimentaria
Rammohan Aluru y Grigoriy Zyryanov ayudaron a desarrollar las películas comestibles Créditos: UrFU / Andrey Fomin

Una solución a dos problemas crecientes

Obviamente, esto es solo el comienzo, pero estas biopelículas comestibles, efectivas, ecológicas y rentables podrían ayudar a limitar nuestra dependencia del plástico. En la actualidad, de las más de 400 millones de toneladas de plástico que se producen en todo el mundo cada año, 158 millones son utilizadas por la industria del embalaje. Y principalmente para fabricar envases de un solo uso.

Ampliar el uso de estas biopelículas también ayudaría a combatir el desperdicio de alimentos. Recuerda que alrededor de 1/3 de los alimentos que se producen en el planeta se tiran sin ser consumidos, lo que representa unos diez millones de toneladas de desperdicio. En Francia, se desechan alrededor de 25 kg de alimentos por persona cada año, de los cuales 7 kg todavía se envasan.

Los detalles del estudio se publican en el Revista de ingeniería alimentaria.