¿Y si los humanos viviéramos como las ballenas?

Las ballenas son mamíferos marinos muy sorprendentes por sus comportamientos y habilidades. Si los humanos fuéramos ballenas, tendríamos una forma de comunicarnos, pero también técnicas de pesca inusuales.

El canto de las ballenas

El término “ballena” hace referencia a ciertos mamíferos marinos pertenecientes al orden Cetacea, más concretamente al suborden Mysticeti, las ballenas barbadas. También se refiere a ciertas especies de odontocetos, es decir, ballenas dentadas. Durante la primera mitad del siglo XX, las ballenas perdió la mayor parte de su fuerza laboral y mientras estos están comenzando a ver el final del túnel, la mayoría de las especies están protegidas.

¿Y si viviéramos como las ballenas? Ya nuestro medios de comunicación sería increíble. Por ejemplo, el canto de las ballenas azules. (Balaenoptera musculus) alcanza los 188 decibelios, el equivalente al nivel sonoro de un avión al despegar. No obstante, este tipo de sonidos sorprende sobre todo por su alcance. En 2015, un estudio australiano concluyó que el canto de la ballena azul podía escucharse a una distancia de mil kilometros.

Sin embargo, las ballenas también son capaces de ocultarse. En 2017, un estudio británico destacó así una técnica de supervivencia sin precedentes en las ballenas jorobadas. De hecho, las hembras y sus recién nacidos son capaz de “susurrar” para evitar ser detectados por posibles depredadores.

ballena
Créditos: M.Collins / Proyecto Ballena de Georgia del Sur

Pesca y migración

Al humano le gusta pescar y a estos animales también. Si usamos casi una docena de técnicas de pesca, las ballenas jorobadas solo usan una. Sólo que, aquí está, este último nos resulta inaccesible en un medio natural: el pesca con redes de burbujas. Varias ballenas se agrupan para cazar juntas alrededor de un banco de peces y algunas tienen la tarea de subir y bajar en espiral alrededor del banco generando pequeñas redes de burbujas. Estos miles de burbujas formarán entonces una verdadera pared que los peces no se atreverán a cruzar. Luego, una o más ballenas suben por la espiral y atrapan al pez. en un bocado. Esta excepcional técnica se denota por la coordinación que implica, detalle imprescindible para una pesca exitosa.

Si los humanos fueran ballenas, no tendrían más remedio que migrar cada año. Ballenas azules o rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) navegar unos 4000km a una velocidad de 17 km/h para dar a luz a sus crías. Sin embargo, las razones de estas migraciones aún no son objeto de un consenso científico. De hecho, la ciencia aún no está segura de que el calor sea un factor que facilite la lactancia o los partos en sí mismos. También es posible que se trate de trasladarse a lugares con menos depredadores.


.